Con el correr de los años las seis hermanas comprendieron que debían partir hacia la ciudad, alguna ciudad cualquiera, para embeberse de las costumbres humanas y así seguir en la senda de la buena luz auxiliando al desfallecido, socorriendo al desvalido y patrocinando eventos a favor de la cruz cristiana, venida a menos ya desde tiempos en que los moros invadieron la nueva España o la Córdoba natal. Su devenir no fue en vano ya que al momento de ser visitadas por el apostol San Pedro, quien en forma de hongo se apareció ante nuestras carmelas descalzas. San Pedro fue claro y conciso pronunció palabras en alguna lengua muerta hablada en tiempos de la pre/pentecostesis en la región lindera al Mar Muerto, California. Entonces habló San Peter: “Deberáis ser obedientes y mostrar respeto ante el menguante, ser casi insolubles, ser disciplinadas y ser incorruptas, pero a la hora de la champaña no deberán caer en tentación. Andarán descalzas para toda la eternidad, para demostrar que andar descalzo es mucho mas comodo que andar calzado, repudiaran todo acto de violencia y se sumirán al ente caótico supremo de pollo, practicaran el adventismo después de las doce del medio día para volver a ser apostólicas romanas cuando temple el nuevo día y en fin llevaran el mensaje, llevaran el mensaje de la señal de Caín que esta clavada en la frente de cada una de vosotras, tengad fe, bebed en demasía y andad desclasas”
Así es como surgió el movimiento Hippie que andan descalzos y hacen desmanes por doquier, siempre ayudando al desvalido, aportando sabiduría y yendo en tren directo hacia lo desconocido, el terreno virgen de las seis carmelas decalzas que caminan en el fango de la libertad en confuso frenesí carmín, con sus labios manchados de vino tinto, sus senos endulzados por la luz de luna y su trasero virgen como agua mineral NO envasada.
Flipper habló…
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